Sí, ando perdida. Extraño esa época en la que escribía, tonterías o no, en este espacio. He intentado analizar mi ausencia, varios factores parecen explicarla. Algunos de caracter psicológico y, espero, transitorios, que no necesariamente debo discutir aquí. Otros de carácter sociológico, que quizás sean más relevantes.
Uno importante es lo que llamaré incremento en la cantidad de información. Google Reader (o cualquier otro RSS feed) ha hecho posible que nos enteremos de una enorme cantidad de cosas, que son o creemos son relevantes y/o interesantes. Primero, el escaso tiempo libre que tengo se me vá en leer sobre cosas que, al menos inicialmente, me parecieron importantes (e incluso esperé fueran inspiraciones para escribir aquí), desde literatura hispanoaméricana hasta la construcción de casas ecológicas en sitios tan improbables como Dubai o Islandia, pasando por las últimas polémicas en torno al ambiente, la política ambiental de China o la India. Sí, encuentro cosas interesantes. Pero la mayoría ya están ahí, no tengo que repetirlas. O de hecho, ya están repetidas. A menudo le pongo estrellitas a noticias que quiero re-leer o comentar, les añado un tag "blog". Y ahí están. Esperando a que otros de los factores arriba aludidos hagan espacio. Otro aspecto importante es la saturación. Hay tantas cosas nuevas, que ya ni sé lo que es importante ni lo que me interesa. Sé que no es posible hablar de todo, y nunca termino de saber qué escoger.
Bueno, hoy las condiciones son perfectas. Gracias a ruidosas remodelaciones en donde trabajo, es imposible sentarse a usar la cabeza, lo cual tuve que hacer hoy. Así que estoy en el balcón (el único sitio por debajo de 30 grados, por los momentos) aislada del mundo gracias a la miríada de gritos de nosecuantas especies de pájaros. Terminé lo que debía hacer, pero me ha dejado exhausta como para continuar. Así que a visitar el Google Reader.
Ahí me entero a través de Papel en Blanco que la Ministra de Igualdad de España (sí, sí existe tal ministerio...) ha propuesto una Biblioteca por y para mujeres. En vez de comentar en Papel en Blanco, decidí hacerlo aquí. ¿Es que no va a acabar, esta tontería de separar a las mujeres del resto de los seres humanos? Más aun, si la reivindicación de los derechos de la mujer quiere tener algo de respeto, no debería caer en los mismos errores cometidos por sociedades u organizaciones dominadas por el sexo masculino, como eso de excluir a personas basadas en su sexo, que le dieron origen. ¿O es que las mujeres sí tenemos derecho a ser elitistas? Sin entrar en discusiones sobre si debemos ser completamente iguales o no, creo que el movimiento feminista, o como quiera que se llame en estos tiempos, debería operar en una forma un poco menos sexista, al menos si quiere promover la igualdad.
El artículo, que encuentro -como siempre en Papel en Blanco- muy bien escrito, pasa a discutir agravios al lenguaje en nombre de la "correctitud" política (o corrección política, que es como he encontrado el término oficial... aunque corrección política suena más a corregir a los políticos, lo cual dicho sea de paso no estaría nada mal), relacionados con la muy de moda igualdad de género. Como mujer trabajando en un área muy competitiva y tradicionalmente dominada por la presencia masculina, me parece que gastar tiempo y recursos en cambiar la gramática, o, en algunos casos, venir con vocablos o frases artificiales y engorrosas es una tontería. Mucho más importante es que se respete a cada mujer y a cada hombre por sus valores individuales, que cada quien acepte sus limitaciones y desventajas, sean o no ligadas a su fisiología. Como biólogo (o bióloga, si lo prefieren) y como mujer me parece un absurdo intentar ignorar las grandes diferencias entre ambos sexos. En ves de ocultarlas y pretender que no existen, deberíamos enriquecernos de la variedad que generan, cooperar hombres y mujeres que así nos convertimos en superorganismos.
Como concluye Paolo Fava en su artículo, "Si se confía igual en el médico que la médico, se respeta igual al policía que a la policía y gana las elecciones igual el presidente que la presidenta, la discusión sobre la vocal final no tiene base de realidad porque el hablante no la percibe." Al escuchar o leer pasajes políticamente correctos, lo que me viene a la cabeza no es que ahora sí somos iguales, sino más bien que somos tan desiguales que nos tienen que imponer la igualdad desde arriba.
Libérate, mujer!