El viaje interminable
a la Tortuguita Terca y Vencedora
El viaje parece interminable.
Hay luz, allá arriba. O en algún sitio, ya la orientación se diluye
entre burbujas
como lunas.
Aire
y luz.
¿Calor, quizás?
La soledad abismal de este azul profundo, soledad que se desmiente en la multiplicidad de sonidos y precipitaciones.
El miedo es quizás distinto a aquél del primer viaje, ya no son garras y dientes lo que persiguen. Ahora es difícil ponerle un rostro al depredador. ¿Es, quizás, la soledad, esa compañera fiel?
El primer viaje.
Con el terror como guía. Y el mar, esa fuerza indestructible. Atractor extraño e invencible.
El aire, finalmente.
Torbellino de fuego en los pulmones. Y, sí, calor. Luz, sol encegedor y reconfortante.
Invencible.
La verdad es que esos primeros cien metros fueron
mucho más interminables.
Invencible,
de puro terco.


Ana dijo
Muy bonito, te traslada completamente :-D
3 Agosto 2006 | 02:48 PM