Esta mañana me tomé una taza de chocolate, así como supongo que la preparaban los aztecas y mayas: agua caliente con puro cacao, sin azúcar, un "negrito", pues, como dirían en Venezuela. Un "solo" en España. Deliciosa. Eso sí, usé Cailler, que bien vale la pena darse el lujo, y mañana le pondré un poquitín de canela.
Y busando una fotico para ilustrar mi brevage matutino, encontré esta página que me pareció muy apetecible. Lástima que la tienda esté tan lejos. La fotico es tomada de allí.


Mmmmm.... yo quiero... Increíble que casi todas las cosas que escribes me remiten a la memoria. Este, por supuesto, a las tazas de cafe en tu casa cuando estábamos pequeñas... Si, lo que recordé fue la quinta Anita... raro, quizás, pero eso fue.
Un abrazototototote
Hummmmmm!!!!! delicioso tu artículo sobre el chocolate, me chifla cuándo es bueno. He cogido tu URL para no perderme otros post de chocolate.Un saludo.
Uy qué rico que les haya gustado... Será que empiezo una categoría chocohólica?
:-D
Para mí, una taza de chocolate calentito, elaborado con leche y azúcar, acompañada de churros, es el mejor manjar posible para una tarde-noche lluviosa y desapacible de otoño...
Tengo que probar la receta que propones, a ver cómo resulta su sabor fuerte y amargo.
Me encantan los chocolates con leche fabricados en Suiza y Bélgica.
Un beso.
Mmm, Veli, tus palabras me hacen agua la boca. Y me traen tantos recuerdos de domingos en familia! Eso sí, nadie hace el chocolate como mi mamá!
:-D