Verwirrend...
... que viene a ser algo así como desconcertante, que perpleja, que vuelve loco, abismante... En todo caso, una palabra muy apropiada para este viaje.
Hace un par de semanas me preguntaba si el espacio, o el paso del tiempo cambian a la persona. En una fase bien verwirrend, en la que pongo a prueba mi sanidad mental una vez más al encontrarme varada entre el pasado y el presente, no se me ocurre mejor idea que venirme una semana a Innsbruck, la ciudad que me cobijó gratamente durante tres años.
Pues qué lío. Al aproximarme en el tren encuentro todas esas cosas que disparan la señal hogar en mi cabeza. Al llegar al Instituto, lo encuentro todo igual, las mismas mesas esperando ser ensambladas, el mismo concierto de aparatos que zumban sin reposo. Ahora estoy sentada en mi sitio habitual, dónde por primera vez escribí un post. Es muy desconcertante. ¿Será que las últimas tres semanas han sido un sueño?
No tienen mucho en común, Basel e Innsbruck. Sin / con montañas, gente seria / risueña, húmeda / seca, río grande, lento, incitante / río estrecho, rápido, disuasivo.
Pero ambas ciudades le sacan la lengua a uno!
Este señor le saca la lengua a la Rathaus en Innsbruck.
El señor de la izquierda le saca la lengua a la Rathaus en Basel. El de la derecha, a los que viven, como yo, en Kleinbasel, "la pequeña Basilea", dónde históricamente los inmigrantes y pobres han vivido. Qué amables, ¿no?
La "Rathaus" es el Concejo. Y no es, como yo suelo contarle a los que me visitan, porque le llamen ratas a los políticos. Es, curiosamente, una "casa de consejo". ¿Será que Concejo también viene de consejo?
Vaya final... será que ando necesitada de consejos.


Juliana dijo
Meine kleine süsse schwester
Qué puedo decirte? Mejor hago... me parece que te comprendo tan intimamente y es como si estuviera contigo por esas calles. Un fuerte abrazote
Juli
27 Septiembre 2006 | 02:03 AM