Al ver esta escultura de Ruth Asawa, se me alebrestaron los biologuines (una especie de seres microscópicos que habitan en mi cerebro y producen jolgorios o rebeliones dependiendo de los estímulos que recibo). De alguna forma, las bifurcaciones, ese crecer de ramas, el balance entre cantidad y tamaño, la simetría, o la simple belleza, me parecieron sospechosamente biológicos. Sin embargo, no se trata de presentaciones estilizadas de una obra de arte natural, como en el Museo Micropolitano, o en las perlas antibióticas. No, en este caso se trata de una inspiración biológica. Ruth Asawa, estadounidense de origen japonés (aquí una interesante biografía), recibió el reto de dibujar una planta desértica. Debido a lo enredado de su estructura, tuvo que construir un modelo en alambre para poder dibujarla. Eso le dio la idea para sus esculturas en alambre. Yo las encuentro fascinantes.
Me gusta, además la idea de las ataduras, especialmente porque en este caso traen consigo a mis ataduras personales, en forma del sesgo profesional, o los biologuines. Que ataduras no son sino nodos que nos conectan con el resto del mundo.
Aquí hay una galería con más de estas esculturas.
Technorati: Ruth Awasa, escultura


Me gustan más los efectos que te causan, que las mismas, de por sí, bellas formas del trabajo de Ruth Asawa
Yo he sentido siempre una extraña fascinación por las simetrías, así que me encanta la imagen que hoy nos traes...
Un abrazo
Muy interesante tu comentario, Iñaki. Me recuerda que arte no se detiene en el objeto creado sino en el efecto en otros.
A mí también me atraen las simetrías, Veli. Hay quienes proponen que la simetría es un indicador de la buena condición (en los seres vivos) y que por eso tiene una fascinación innata. Sea como sea, es muy agradable sumergirse en objetos hermosos.