ni modo...
Pues en lugar de nevar, llovió. Toda la noche el plín plín plik de las gotas arruyó mi sueño. Pero tuve sueños incómodos, de diluvios y tsunamis (aunque era más una garúa que un aguacero). Y, bueno, no es de extrañarse. El gráfico de arriba muestra las desviaciones del promedio de la temperatura en invierno (Diciembre a Febrero) en Suiza. Las barras rojas superiores indican inviernos con temperaturas superiores al promedio (medido arbitrariamente entre 1961-1990). Fíjense que desde 1980, la temperatura promedio aumentó en un grado.
Aunque algunos friolentos se alegran de que la temperatura esté aumentando, las consecuencias del calentamiento global a todo nivel son aterradoras. Y, ya no es, como se decía hace unos veinte años, un problema de herencia. No son nuestros nietos los que van a sufrir, sino nosotros mismos.
Igual que con el mar, aunque seamos un pequeño individuo en un mundo tan grande, hay cosas que podemos hacer. Se habla mucho de desarrollar energía renovable y más eficiente. Si bien eso es muy importante, la energía más limpia es la que no se consume. Greenpeace tiene en esta página algunos consejos para reducir el consumo de energía.
Por cierto, este artículo muestra una desviación del promedio en la política estadounidense bien interesante.
Bueno, por aquí aun siguen diciendo que la nieve viene... Yo aquí la espero (con la luz apagada!)

