La hora de la cena
Otro caracolito que me encantó. Con el pié hace un chupón con el que se adhiere a la superficie del agua, mientras que se deleita con los tentempiés que consigue flotando justo sobre la superficie. ¿No está como para tenerlo de mascota?





jotatrujillo dijo
Un mundo maravilloso que desgraciadamente, por la costumbre de mirar a las cosas grandes (a veces, vacías), nos pasa desapercibido.
Me han encantado tus dos últimos posts.
Un abrazo.
20 Marzo 2007 | 12:46 PM